El kéfir es un hongo, el cual se nutre de leche y la hace fermentar, como resultado se obtiene una especie de yogur. Se cree que es originario del Caucaso y le atribuyen efectos beneficiosos sobre la prolongación de la vida.Según parece es una ayuda para muchos tipos de enfermedades como son catarros, gastritis, inflamaciones crónicas de los intestinos, higado, vesícula y vejiga.
Se ha llegado a utilizar como sustituto de la leche materna. Hoy en día se le atribuyen muchas propiedades para combatir el asma, el estreñimiento, las infecciones, enfermedades renales, úlceras o incluso enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.
El Kéfir contiene los llamados pro-bióticos tales como: Lactococus lactis, Lactococus cremoris, L.biovar diacetylactis, Leuconostoc mesenteroides subs. cremoris, Lactobacillus plantarum, Lactobacillus casei, Kluyveromices marxianus var. fragilis (Torula kéfir).
Preparación:
El kéfir se debe poner en leche fresca, a temperatura ambiente, en un recipiente plástico o de cristal, sin tapa, y sin llenar hasta el borde, cubierto con una tela que le permita respirar. Luego se deja reposar como mínimo 24 horas y como máximo 48 horas, en la misma leche.
Cuando la leche ya esté "kefirada", hay que retirarle el hongo, batirla un poco y añadirle azúcar o miel si se prefiere, aunque también se puede tomar sola, y se puede conservar en el frigorífico, por pocos días.
Cuando la leche ya esté "kefirada", hay que retirarle el hongo, batirla un poco y añadirle azúcar o miel si se prefiere, aunque también se puede tomar sola, y se puede conservar en el frigorífico, por pocos días.
Por último, el hongo que se ha retirado, hay que ponerlo de nuevo a fermentar en leche fresca.
Es importante que el kefir nunca entre en contacto con objetos metálicos, y hay que lavar el hongo con agua fria, una vez por semana.
Por último, cuando el hongo crezca, aprovecha a regalarle granulos de kefir a tus amigos, o guárdalo en un recipiente de cristal con agua, dentro de la nevera o frigorífico (no del congelador!!!) con el fin de detener su crecimiento.
También es posible preparar el kefir en agua, o en soja o soya, para quienes no toleran la lactosa.
Si no puedes preparar el kefir, no te preocupes!!!, ya lo venden listo para consumir en muchos supermercados, hay de diversas marcas, solo tienes que comprarlo y guardarlo en el refrigerador, como si fuera un yogurt, y luego bebértelo, cuando te apetezca.
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